Mediado el Siglo XIX, en torno a 1863, la empresa minera Société Houllière de Quirós, emprende el proyecto de unir por ferrocarril el Principado de Asturias con la Meseta, a través del territorio de los Valles del Oso (Proaza, Quirós, etc.) el Puerto de Ventana, y la comarca leonesa de Babia. Y para ello pone al frente al Ingeniero belga D. Gabriel Heim (que da nombre a la calle principal de Proaza) que había estimado el costo de la obra en 252 millones de Reales. Pero avatares tan imprevisibles como difíciles de comprender, resultan insalvables y dan al traste con el plan inicial.

Resulta que aparece D. Bernardo Tiburcio Álvarez de Terrero Valdés de Peón y Bode de Leiva, comúnmente conocido como Sr. de Terrero y, que define a la perfección el periodista asturiano C. M. de Luis de la siguiente manera; personaje de fabulosas riquezas, solterón empedernido, señor feudal (en pleno S. XIX) más que cacique dueño de casi todo Quirós y Teverga y, también ¿Por qué no decirlo? de las conciencias de la mayor parte de los políticos asturianos de la época, que compraba con buenas “peluconas” de oro, que sacaba de una “faltriquera” que siempre llevaba consigo. Jamás utilizó otra ropa que la típica asturiana, ni otro cubrecabezas que la “montera picona” ya fuese en sus posesiones de Villamarcel, o en los despachos de los ministros, en la Villa y Corte madrileña. ¡Y no le gustaba el humo de las locomotoras¡

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D-Bernardo-Terrero

Todo fue inútil. Los esfuerzos de Heim, del entonces gobernador de Asturias D. Aníbal de Castro, ni de los alcaldes de Teverga, Quirós, Proaza o  Stº. Adriano… D. Tiburcio Terrero siguió en sus trece; no quería que sobre sus tierras flotase el humo de las locomotoras que podían perjudicar a sus ganados, y se acabó.

Sólo una cosa pudo lograr el Ingeniero Heim: la concesión de un tren minero, de 750 mm. de ancho de vía (de los primeros de España en esa medida) entre Stª. Marina de Quirós y Trubia. Por lo demás el Sr. de Terrero mostró a Heim que no había nada de personal en el asunto, cediendo gratuitamente los terrenos para el tren minero, con la sola condición de que los trenes deberían llevar un vagón de viajeros (tipo jardinera) para que los vecinos pudieran viajar gratis. Pero azares de la vida, este privilegio acabó cuando se nombró alcalde de Quirós a un alto cargo de Fábrica Mieres, (última sucesora de la sociedad francesa) llevándose “por casualidad” del archivo municipal el documento en que constaba el contrato de gratuidad. Y cuando en 1946 (BOE Núm. 164, de 13 de junio) se renueva la concesión del ferrocarril a Fábrica de Mieres, ya reconoce el establecimiento de tarifas, y de categoría de 3ª clase de viajeros; quedando únicamente la gratuidad, para carteros y presos y, dice así:

Artículo 1º- El concesionario se obliga a transportar gratuitamente la correspondencia Judicial y privada, así como a los conductores y agentes encargados de su distribución.

Art. 2º – Queda también obligado el concesionario a trasladar gratuitamente los presos y penados.

Se incorporaron inicialmente 4 locomotoras, (Ramona una de ellas), de dos ejes y 8 Tm. en vacío, que la empresa adquirió en Bélgica, a la casa St. Leonard. En 1892 llega una máquina francesa de cuatro ejes, sistema «Mallet», verdadera rareza que no daría el resultado esperado. Los últimos refuerzos en la tracción son de la época de la I Guerra Mundial cuando se adquieren máquinas estadounidenses.

La única superviviente que hoy queda de aquel ferrocarril, es la “F.M. 102” (que sustituía al “1” original) y que fue construida en 1881. Tiene un interés histórico excepcional como la locomotora de 750 mm. más antigua de España que se conserva. Actualmente está expuesta en los Jardines de Oñón de Mieres

Así nació este pequeño ferrocarril de 29.824 metros, con 12 túneles y 7 puentes, pero que era el más largo de los ferrocarriles industriales de Asturias; y que sucumbiría 101 años después, el 5 de Marzo de 1964.

En 1902 la Reina Regente en nombre del menor Alfonso XIII (GACETA DE MADRID, Núm. 22, miércoles 22 de enero de 1902) otorga concesión para construcción y explotación por 99 años de un ferrocarril económico ó de vía estrecha, a D. Justo de Diego gerente de la Sociedad Minas de Teverga, que partiendo de Santianes (Teverga) termine en Perihuela (Proaza). Y que por tanto enlaza otros 12 Km. 20 túneles y 7 Puentes, con el Trubia-Stª Marina, formando la Y Griega que ahora conforma la Senda del Oso.

Por tanto hubo que buscar otra salida ferroviaria para Asturias, a través del Puerto Pajares. Y la sociedad francesa, y las que le sucedieron a lo largo del tiempo (Compañía de Minas y Fundiciones de Santander y Quirós y Fábrica de Mieres) la Sociedad Minas de Teverga y tantas otras que explotaron mineral (sólo Quirós llego a tener más de 60 minas) se tuvieron que limitar a extraer carbón y hierro, que transformaban en los Altos Hornos y los talleres de Laminación de la Fábrica de Quirós y la Fábrica de Cañones de Trubia; o que reexpedían al resto de España a través de los Puertos de S. Esteban de Pravia o de Gijón, mediante los ferrocarriles que construyeron el General. Elorza, director de la Fábrica de Trubia (Trubia-Oviedo) y la Sociedad General de Ferrocarriles Vasco Asturiana (Trubia-S. Esteban de Pravia).

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